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Celebarción comercial del día de las madres Por: Julio Iriarte Pretelt

CELEBRACIÓN COMERCIAL DEL DIA DE LAS MADRES.
(Julio Iriarte Pretelt).
No es un secreto que en un día de celebración como el de hoy, la economía de mercado se activa considerablemente, lo cual es bueno en muchos aspectos; solo que el mejor regalo para cualquier madre, es el amor, la gratitud y el respeto de sus hijos, en forma permanente .Comportamiento que Dios premia con larga y próspera vida. Así lo dice en Deuteronomio Bíblico 5-16: ” Honra a tu padre y madre, como Jehová tu Dios te ha mandado para que sean prolongados tus días y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da”.
Un mandato con bendición que consiste en respetar, amar y considerar a nuestros dadores de vida, quienes en muchos casos necesitan también ayuda y consuelo, pero ante todo tranquilidad emocional, dada la mayor sensibilidad que tienen ante cualquier tipo de inconvenientes que les suceda a sus hijos. Tarea nada fácil en casi todas las etapas de la crianza y especialmente en la adolescencia, aún cuando también en la adultez y por distintas causas, suelen presentarse problemas que los padres asimilan con mucha preocupación, pues siempre querrán lo mejor para sus hijos, pese a las excepciones, que como en todas las cosas existen. Lo que no obsta considerar la gran misión de quienes asumen la condición engendradora, implicada de esfuerzos, sacrificios, desvelos, vigilancia, atención, enseñanzas y corrección entre tantas, lo que les convierte en seres maravillosos e incomparables. Para todos ellos, amor y honra, el más precioso de los regalos que debe dárseles de forma permanente y no precisamente representado en un objeto material al que se acude por simple tradición, pese a la alegría que en ellos representa recibir unas flores o cualquier detalle, por pequeño que sea, de sus hijos. A esos verdaderos héroes de la vida les basta un abrazo, un beso, una tierna mirada o cualquier frase de cariño, un poema, una canción, una llamada y hasta la sola presencia de los que algún día se marcharon como el hijo pródigo o por resentimiento. Como ningún otro ser, están siempre dispuestos a perdonar y entregar su vida si fuere necesario por sus hijos. Lo que amerita corresponderles con amor y toda consideración, perdonàndoles igualmente los errores que nos son comunes a todos los seres humanos, dada nuestra imperfecta condición. Vaya en todo instante y especialmente hoy, mis reconocimientos y felicitaciones para todas las madres de Colombia y del mundo. Dios las ama y a través de ustedes derrama bendiciones de larga y próspera vida.

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